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Denver Broncos | News

Simon Fletcher: leyenda defensiva imborrable de los Broncos

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Hubo un época en la que las capturas al quarterback no contaban como estadística oficial en la NFL. Pese a ello, siempre fue necesario generar presión al pasador para evitar largos avances por la vía aérea. Tras los cambios en las reglas que facilitan el juego por esta vía, al final de la década de los setenta, los equipos comenzaron a buscar estrategias para contrarrestarlo.

Así, los equipos empezaron a mejorar sus defensivas secundarias, pero también buscaron jugadores disruptivos para incomodar al quarterback y detenerlo tras la línea. Y por supuesto, los Broncos no fueron la excepción.

Llega un gigante a la defensiva

Era el año 1985 y los equipos se presentaban al Draft de la NFL con la intención de mejorar su roster. En un inicio no parecía parte del plan de los Broncos el tomar refuerzos para su defensiva. Primero seleccionaron a Steve Sewell, running back de Oklahoma, en la posición 26 global, y después a Vance Johnson, receptor de Arizona, en la posición 31.

Fue hasta tarde en la segunda ronda que vendría la primera selección defensiva, y vaya que sería de impacto inmediato. Simon Fletcher, ala defensiva y linebacker de 1.95 metros de estatura y 108 kg. de peso, sería seleccionado en la posición 54 global. El nacido en Bay City, Texas, tendría su oportunidad en la NFL después de pasar tres años emocionando a los fanáticos de los Cougars de la Universidad de Houston.

Un inicio siempre en ascenso

La temporada de novato de Fletcher trajo un despegue inmediato. Jugó cada uno de los 16 encuentros del calendario, aunque solamente en uno comenzó como titular. Sin embargo, Fletcher comenzó a mostrar su calidad desde el primer minuto sobre el terreno.

Su segundo año no fue muy distinto, participando en todos los juegos de la campaña regular, pero solo en dos tuvo la etiqueta de titular. No obstante, en términos de producción, siempre fue al alza. En 1986 consiguió 5.5 capturas de quarterback, comparado con la temporada anterior en la que solamente tuvo una. Hablando de tackleadas, Fletcher las aumentó de 17 a 43, además de que recuperó dos balones sueltos.

Esa segunda temporada, la del Sophomore Slump en donde muchos jugadores suelen vérselas más complicadas, él la aprovechó para ganarse la titularidad y ya no soltarla en adelante.

Un inicio siempre en ascenso

La temporada de novato de Fletcher trajo un despegue inmediato. Jugó cada uno de los 16 encuentros del calendario, aunque solamente en uno comenzó como titular. Sin embargo, Fletcher comenzó a mostrar su calidad desde el primer minuto sobre el terreno.

Su segundo año no fue muy distinto, participando en todos los juegos de la campaña regular, pero solo en dos tuvo la etiqueta de titular. No obstante, en términos de producción, siempre fue al alza. En 1986 consiguió 5.5 capturas de quarterback, comparado con la temporada anterior en la que solamente tuvo una. Hablando de tackleadas, Fletcher las aumentó de 17 a 43, además de que recuperó dos balones sueltos.

Esa segunda temporada, la del Sophomore Slump en donde muchos jugadores suelen vérselas más complicadas, él la aprovechó para ganarse la titularidad y ya no soltarla en adelante.

Más de una década de pass-rush confiable

Fue en 1989 cuando Simon Fletcher dio un salto en términos de producción y de capturas, porque fue la primera ocasión en la que alcanzó superar la decena. Y es que su estilo para explotar al inicio de la jugada y capacidad para quitarse a los tackles ofensivos lo hacía un jugador muy peligroso para los quarterbacks rivales.

Fueron cinco temporadas consecutivas en las que Fletcher consiguió al menos 11 capturas, una racha impresionante. En 1992 llegó a su máximo histórico, al contabilizar 16 capturas en 16 juegos. Este logró lo llevó a la cuarta posición en ese año entre los jugadores con más sacks, superando a leyendas de la liga en esta posición como Reggie White, Bruce Smith y Derrick Thomas.

Sin duda, Fletcher tenía la calidad para estar entre los mejores defensivos de la NFL a principios de los años noventa y lo estaba demostrando. Lo mejor es que fue un jugador muy durable durante sus once años de carrera, todos ellos con los Denver Broncos.

Fletcher nunca se ausentó en los 172 partidos en los que tuvo oportunidad de participar. Esto, sin duda, lo hizo no solamente un jugador de calidad, sino uno muy confiable y durable en un deporte de mucho contacto, en el que las lesiones son común.

El legado en los récords

El año 1995 marcó la última vuelta de calendario en la fructífera trayectoria profesional de Simon Fletcher, vistiendo aquel número 73 que muchos rivales no pudieron sacar de sus mentes. Terminó una formidable carrera con 828 tackleadas, forzó veinte balones sueltos, recuperó diez e interceptó en un par de ocasiones; aunque el número que dejó el mayor impacto fue el de 97.5 capturas de quarterback, récord de la franquicia.

Esta marca permaneció vigente en Denver por más de veinte años. Hasta antes de la temporada NFL 2018, Fletcher junto con DeMarcus Ware, tenía el récord de la liga de la mayor cantidad de juegos consecutivos consiguiendo al menos una captura al pasador, con diez. ¿Se imaginan? Esto representa  más de la mitad de una temporada regular. ¡Vaya récord impresionante!

El Ring Of Fame: resultado natural del enfoque en el esfuerzo

Debido a lo que significan los anteriores números, y por sus aportes como profesional al éxito de los Broncos, en una década en la que este equipo dio mucho de qué hablar en el campo, y abrió el camino a una era posterior en la que por fin llegarían los títulos y reconocimientos, en 2016, los Denver Broncos lo indujeron al Ring of Fame, lugar donde se inmortalizan aquellos protagonistas que han puesto en todo lo alto el nombre de la franquicia.

Con toda calidad que aportó al equipo, siendo uno de los mejores, Simon Fletcher nunca dejó de lado la humildad en sus palabras. En la ceremonia de inducción al Ring of Fame dejó un momento inborrable en su discurso: "Podemos controlar solamente lo que hacemos, dando absolutamente lo mejor y dejando que los números se hagan cargo de sí mismos."

Y así fue como el terror de los QB rivales que habitó el Mile High Stadium se dedicó a jugar, dar lo mejor de él y los resultados y la fama llegaron como consecuencia natural. Por eso, quienes lo vimos jugar lo recordamos con cariño, contamos su leyenda para las nuevas generaciones en Broncos Country y le decimos: ¡Gracias por tanto, Simon!

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