
DENVER -- Todo estaba en contra de ellos.
Los Broncos estaban abajo en el marcador 10-0 con 4:34 por jugar en el último cuarto. Habían apenas logrado 96 yardas jugando contra una de las mejores defensivas de la NFL, y no les quedaban tiempos fuera.
Y aún así, media hora más tarde, los Broncos saltaban, brincaban y corrían por todo el campo celebrando después de que ![]()
"Sentimos como si nos estuvieran retando a batallar," dijo el apoyador defensivo ![]()
Tal actitud se reflejó en el campo el domingo, ya que durante la mayor parte de la segunda mitad, la idea de ir a tiempo suplementario pareció más bien un sueño que una realidad.
En un partido donde ambas defensivas no permitían avance alguno a su oponente, anotar era algo así como un lujo, sin embargo los Osos fueron los primeros en hacerlo. Una corrida de 10 yardas para touchdown de Marion Barber y un gol de campo de 57 yardas de Robbie Gould que batió el récord de distancia de la franquicia, puso a Chicago arriba 10-0 en el marcador al principio del último cuarto.
Las tres siguientes series ofensivas después de Gould hicieron que el partido quedase a dos posesiones; los Broncos sólo pudieron anotar dos primeros y diez y perdieron posesión por una pérdida de balón.
A pesar de la situación aparentemente extrema, el equipo nunca dejó de tener esperanza.
"Nunco dudo hasta que no salgo de campo," dijo el esquinero ![]()
